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domingo, 8 de agosto de 2010

Hungría

Hungría (nombre oficial, Magyar Köztársaság, República de Hungría), república localizada en Europa central; limita al norte con Eslovaquia, al noreste con Ucrania, al este con Rumania, al sur con Serbia, Croacia y Eslovenia, y al oeste con Austria. La superficie de Hungría es 93.030 km² aproximadamente.

Hungría tiene una forma ovalada, con una longitud de este a oeste de unos 530 km y una anchura máxima de 267 km. La capital y la ciudad más grande es Budapest.
El país es predominantemente llano. El Danubio, que forma parte de la frontera septentrional con Eslovaquia, desde Bratislava hasta Esztergom, después cambia su curso abruptamente hacia el sur, dividiendo así al país en dos regiones; por un lado, una llanura baja y ondulada conocida como el Alföld del Danubio (también llamada el Gran Alföld o Gran Llanura húngara), que ocupa la mayor parte de la región al este del Danubio y se extiende hacia la zona oriental hasta Rumania y por la zona meridional hasta Serbia; y por otro lado, las tierras altas a lo largo de la frontera norte del país, que se extienden hacia el este desde la entrada del Danubio en Esztergom y engloban los montes Bükk y Mátra. El monte Kékes (1.014 m), en la sierra de Mátra, es el pico más alto de Hungría.
El área situada al oeste del Danubio, conocida como Transdanubia, presenta una gran variedad de relieve. En el área meridional se levantan la aislada sierra de Mecsek y en la zona septentrional están los montes Bakony, junto al Balatón, el lago de agua dulce más grande en Europa central. La Pequeña Alföld (o Llanura Pequeña), en la parte noroccidental de Hungría, se extiende en dirección sur hacia Eslovaquia.
Hungría tiene un clima continental relativamente seco, con inviernos fríos y veranos cálidos. Las temperaturas medias varían desde -1,1 ºC en enero hasta 21,1 ºC en julio. Las precipitaciones son mayores a comienzos del verano y la cantidad decrece desde 787 mm, a lo largo de la frontera occidental, hasta 508 mm de promedio en el este.
Aproximadamente, el 21,2% de Hungría está ocupado por bosques, en su mayor parte formados de roble, tilo, haya y otros árboles de hoja caduca en las tierras y montañas transdanubianas.
Abundan animales como liebres, zorros, ciervos y jabalíes; patos, garzas, grullas y cigüeñas son muy frecuentes en el país, y la Gran Llanura húngara, que es en gran parte una estepa, constituye un refugio para muchas especies migratorias.
Un 97% de la población húngara es magiar, descendientes de las tribus ugrofinesas y turcas que se mezclaron con las tribus de ávaros y eslavos en Hungría en el siglo IX d.C. Entre las minorías étnicas del país se encuentran alemanes, eslovacos, serbios, croatas, gitanos y rumanos.

Hungría es tradicionalmente un país católico con una minoría que profesa el protestantismo. Unos dos tercios de la población es católica y casi una cuarta parte es protestante; los principales grupos protestantes son la Iglesia reformada calvinista húngara y la Iglesia luterana húngara. En 1991, la comunidad judía ascendía a unos 100.000 miembros. Durante el periodo comunista, desde la década de 1940 hasta finales de la década de 1980, los órganos religiosos se separaron del Estado, aunque la oficina de Estado para Asuntos de la Iglesia controlaba sus actividades; además, se disolvieron la mayoría de las órdenes religiosas y el gobierno adquirió las propiedades de los monasterios.

El magiar, la lengua húngara oficial, es una de las lenguas ugrofinesas escritas en caracteres latinos e influida por las lenguas turca, eslava, alemana, latina y francesa. Muchos habitantes también hablan alemán, inglés, y desde la II Guerra Mundial, muchos entienden el ruso.

Antes de la II Guerra Mundial, la economía de Hungría se basaba principalmente en la agricultura, ya que la pequeña industria del país fue prácticamente destruida durante la I Guerra Mundial. Después de que los comunistas tomaran el poder en 1948, el gobierno húngaro llevó a efecto una serie de planes de desarrollo económico (especialmente industriales) a largo plazo. El gobierno invirtió sobre todo en industria pesada, abandonando así las industrias de bienes de consumo y servicios. Desde la década de 1960 se desarrolló la producción de bienes de consumo. A comienzos de 1968, la toma de decisiones económicas se descentralizó. Con la elección de un gobierno no comunista en 1990, Hungría aceleró su transición desde una economía planificada y centralizada a otra basada en los principios del libre mercado; esto abrió el país al turismo, que rápidamente desempeñó un papel importante en su economía. En 2006 el producto interior bruto (PIB) fue de 112.920 millones de dólares, equivalentes a 11.216,60 dólares per cápita (según cifras del Banco Mundial). Los ingresos anuales del presupuesto nacional de 2006 se estimaron en 40.436 millones de dólares, y los gastos en 49.787 millones de dólares.

Aproximadamente, el 53,6% de la superficie total de Hungría está cultivada. A mediados de la década de 1980 un 94% de la tierra cultivable se socializó en granjas colectivas y estatales; esta tierra se devolvió en 1990 a sus antiguos propietarios que desearan cultivarla. Los cereales suponen más de la mitad de la superficie cultivada. La producción anual aproximada (en toneladas métricas) de los principales productos agrícolas en 2006 era: maíz (8,44 millones), trigo (4,38 millones), remolacha (o betabel, 3 millones), cebada (1.081.120), patatas (o papas, 574.436), semillas oleaginosas (1.602.298) y centeno (94.967). La ganadería se compone de 708.000 cabezas de ganado vacuno, 3,85 millones de porcino, 1.405.000 de ovino y 41,1 millones de aves de corral. La producción anual de los principales productos ganaderos ascendía a 2,26 millones de litros de leche, 1,3 millones de t de carne, 4.200 millones de huevos y 5.027 t de lana. Los viñedos de la región de Tokaj son famosos en el mundo; la producción anual de uvas es de 551.251 toneladas.

La unidad monetaria es el forint (que se divide en 100 fillér; 210,40 forint equivalían a 1 dólar estadounidense en 2006). El Banco Nacional de Hungría controla todas las actividades financieras, emite la moneda y mantiene cuentas corrientes y de ahorro. El Banco de Comercio Exterior sirve a las empresas que comercian en el ámbito internacional, mientras que el Banco de Desarrollo Estatal financia los proyectos de inversiones a gran escala. Desde comienzos de la década de 1990 operan más de treinta bancos comerciales.

La región que comprende la actual Hungría era una parte de las provincias romanas de Dacia y Panonia.
Situadas en la periferia del Imperio romano, estas provincias fueron de las primeras en caer en manos de las tribus germánicas que empezaron a invadir el territorio romano en los años finales del siglo II d.C. Las tribus germánicas fueron más tarde expulsadas de la región por los hunos. Después de la muerte de Atila, los pueblos germánicos volvieron a ocupar el área, para ser expulsados de nuevo, en el siglo V, por los ávaros, un pueblo de Asia. Con el declive del poder ávaro durante el siglo VIII, los moravos (uno de los pueblos eslavos), tomaron las partes septentrional y oriental de la región y, entre el 791 y 797, Carlomagno, rey de los francos, anexionó el resto de la región a sus dominios.
Un siglo más tarde, en el 895 o el 896, los magiares, una tribu de origen ugrofinés, tomó el control de Panonia. Bajo la dirección de su semilegendario jefe Arpad, los invasores conquistaron Moravia, atacaron la península Itálica e hicieron incursiones en el interior del territorio germano. Los magiares recorrieron Europa central durante más de medio siglo tras la muerte de Arpad (907) y, en el 955, devastaron Borgoña. Ese mismo año, Otón I el Grande, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, los derrotó en la batalla de Lechfeld. Tras esta derrota, los magiares mantuvieron relaciones amistosas con el Sacro Imperio Romano Germánico, por lo que el cristianismo y la cultura de Occidente empezaron a penetrar en Hungría. El duque Géza se convirtió al cristianismo en el 975; su hijo Esteban I el Santo, continuador de la dinastía Arpad, recibió el reconocimiento formal como rey de Hungría en el año 1000, cuando el papa Silvestre II le concedió el título de 'majestad apostólica', una denominación mantenida por los reyes húngaros durante más de nueve siglos.
Con Esteban I, canonizado en 1083, comenzó una nueva era para Hungría. El cristianismo se convirtió en la religión oficial, se suprimió el paganismo, se centralizó la autoridad real y el país se dividió en comitats (condados) administrativos. La población no magiar fue tratada como raza sometida y obligada a duros trabajos y al pago de impuestos durante muchos siglos. Tras la muerte de Esteban I se desencadenó una reacción pagana, y sus inmediatos sucesores también tuvieron que luchar contra las nuevas invasiones de los pueblos germánicos. Ladislao I (reinó entre 1077-1095), famoso por su acertada legislación, acordó una alianza con el papa Gregorio VII. Consolidado de esta forma, Hungría se convirtió de nuevo en un poderoso reino. Ladislao I sojuzgó a Croacia, Bosnia y parte de Transilvania; su hijo y sucesor Kálmán (reinó entre 1095-1116), obtuvo parte de Dalmacia.
La autoridad real en Hungría declinó durante el siglo XII, principalmente a causa del conflicto interno provocado por el emperador bizantino Manuel I Comneno. Al tomar el control del trono húngaro, otorgó enormes propiedades de la corona a sus partidarios de la nobleza húngara, propiciando el desarrollo del feudalismo. La influencia bizantina desapareció tras la muerte de Manuel I en 1180, pero los nobles mantuvieron la privilegiada situación adquirida. El rey Andrés II (reinó entre 1205-1235) intentó restablecer un régimen centralizado. En 1222 promulgó la Bula de Oro (a veces denominada la Carta Magna Húngara), que concedía varios derechos, como la exención de impuestos a la nobleza. Aunque el decreto permitió la adhesión al monarca de algunos barones, fracasó en su intento de reducir el poder de los grandes propietarios.
Durante el reinado del sucesor de Andrés, Béla IV, Hungría fue invadida por el pueblo mongol. La mayor parte de los mongoles se retiraron del país en 1241, pero la débil dirección y otras concesiones reales hechas a los señores feudales aceleraron la desintegración del reino.
Con la muerte de Andrés III en 1301 la dinastía arpádica se extinguió. En 1308, Carlos Roberto de Anjou-Sicilia fue elegido rey de Hungría con el nombre de Carlos I Roberto, con lo que la dinastía Anjou se estableció en Hungría. Durante su reinado, que finalizó en 1342, Carlos restauró el orden, impuso limitaciones a los nobles y logró consolidar el reino. También hizo un número de adquisiciones territoriales, entre las que se encontraban zonas de Bosnia y parte de Serbia. Mediante su matrimonio con Isabel, la hermana de Casimiro III el Grande, rey de Polonia, aseguró la sucesión de su hijo Luis al trono polaco.
El reinado de Luis I el Grande duró hasta 1382. En virtud de su herencia polaca y a través de las guerras de conquista iniciadas contra Venecia, Hungría se convirtió en uno de los reinos más grandes de Europa. Luis instituyó numerosas reformas administrativas, frenó el poder de los señores feudales y promocionó el desarrollo del comercio, la ciencia y la industria. Sin embargo, en los años finales de su reinado, el Imperio otomano, que avanzaba constantemente hacia la península de los Balcanes, estableció señoríos feudales en varias de las provincias del sur de Hungría. Segismundo de Luxemburgo, que fue coronado rey en 1387, organizó una cruzada contra los turcos, pero fue derrotado en 1396 en la batalla de Nicópolis. Siguieron otros desastres, como las derrotas ante los venecianos y las costosas contiendas contra los reformadores religiosos denominados husitas, a quienes, como emperador del Sacro Imperio (corona que obtuvo en 1411), Segismundo persiguió implacablemente.
Los turcos amenazaron de nuevo a Hungría durante los dos años de reinado del yerno y sucesor de Segismundo de Habsburgo, Alberto I de Hungría (V de Austria y luego II del Sacro Imperio). Se desarrolló una encarnizada contienda por el trono tras la muerte de Alberto V el Ilustre en 1439, y Hungría se salvó de la invasión turca en gran parte por la competente dirección militar de János Hunyadi. Aclamado como héroe nacional de Hungría, Hunyadi coronó su carrera al romper en 1456 el asedio turco de Belgrado.
El hijo de Hunyadi, Matías I Corvino fue elegido rey en 1458, a pesar de la fuerte oposición de los partidarios del emperador del Sacro Imperio, Federico III de Estiria. El nuevo monarca, probablemente el soberano más capacitado e ilustrado de su tiempo, introdujo diversas reformas administrativas, creó un ejército permanente y promocionó el desarrollo comercial y cultural del país. Matías, un dirigente militar brillante, obtuvo el control de la Austria de los Habsburgo en 1485, por lo que trasladó su residencia a Viena. Ésta y otras adquisiciones territoriales, que comprendían Moravia, Silesia y Bohemia, hicieron de Hungría durante un tiempo el reino más fuerte de Europa central.
Tras la muerte de Matías en 1490, los señores feudales volvieron a obtener su antigua situación de privilegio. En consecuencia, Hungría se vio pronto inmersa en contiendas entre facciones nobiliarias, así como una rebelión campesina.
El caos político general se intensificó durante las primeras dos décadas del siglo XVI, haciendo que el reino fuera incapaz de realizar una defensa efectiva contra sus enemigos exteriores. En agosto de 1521, el ejército turco de Solimán I el Magnífico conquistó Belgrado y abac (ambas en la actual Serbia), los baluartes principales del reino de Hungría en el sur. En 1526, Solimán aplastó al ejército húngaro en la batalla de Mohács, donde el rey Luis II y más de 20.000 de sus hombres perecieron. Después de la captura de la ciudad de Buda, el 10 de septiembre de 1526, Solimán se retiró de Hungría.

Durante más de 150 años, tras la derrota en Mohács, Hungría fue el escenario de luchas continuas entre los emperadores Habsburgo del Sacro Imperio, que tomaron el control de la parte oeste del reino, los turcos, que establecieron su soberanía en la región central, y grupos de la nobleza húngara, especialmente la de Transilvania. En el curso de la lucha por el control de Hungría, Transilvania se convirtió en el centro del movimiento magiar contra el dominio de los turcos y los austriacos. Los magiares abandonaron la Iglesia católica durante la Reforma protestante, lo que agravó su enemistad con los Habsburgo y sus aliados católicos. Desde mediados del siglo XVI y con el principio de la Contrarreforma, la lucha entre los protestantes magiares y los católicos Habsburgo se hizo cada vez más violenta, dando lugar a la guerra de los Quince Años (1591-1606). Al final de la Guerra Turco-austriaca (1593-1648), el emperador Rodolfo II se vio forzado a conceder a los magiares de Transilvania la autonomía política y religiosa y varias concesiones territoriales.
Los transilvanos se opusieron a los Habsburgo durante la guerra de los Treinta Años (1618-1648), dirigidos primero por Gabriel Bethlen, príncipe de Transilvania y rey de Hungría. Jorge I Rákóczy, que sucedió a Bethlen en 1631, reanudó la lucha contra el dominio de los Habsburgo en el oeste de Hungría. Aliado con suecos y franceses, Rákóczy invadió el territorio austriaco en 1644. El emperador Fernando III de Habsburgo fue forzado a reconocer muchas de las demandas de Rákóczy, entre ellas la extensión de la plena libertad religiosa a todos los húngaros que vivían bajo el dominio de los Habsburgo. En la década siguiente al ascenso al trono de Jorge II Rákóczy (reinó entre 1648-1660) como príncipe de Transilvania, los turcos extendieron su esfera de influencia en Transilvania, reduciéndola gradualmente, de hecho, a la situación de provincia otomana. Mientras tanto, los esfuerzos misioneros en la zona húngara dominada por los Habsburgo consiguieron que mucha gente volviera a practicar el catolicismo. Bajo la influencia de la Iglesia, estos húngaros abandonaron la lucha nacionalista contra los señores feudales. Las medidas represivas contra los protestantes fueron en aumento, provocando un nuevo alzamiento revolucionario en los dominios húngaros de los Habsburgo. Dirigidos por el conde Imre Thököly, los rebeldes obtuvieron una serie de victorias sobre las fuerzas del emperador Leopoldo I. Thököly obtuvo el apoyo militar de los turcos en 1682, pero en la guerra subsiguiente, los ejércitos imperiales expulsaron a los turcos de la mayor parte de Hungría y el colapso de las fuerzas insurgentes de Thököly fue inminente. Además de tomar severas represalias contra los dirigentes rebeldes, Leopoldo I forzó a la Dieta húngara a proclamar que la corona de Hungría sería siempre hereditaria para miembros de la casa de Habsburgo. Por las provisiones de la Paz de Karlowitz (1699), los turcos conservaron sólo el Banato de Temesvar (actual Timisoara), una región que perderían 19 años después. El Tratado de Karlowitz también aseguró Transilvania a los Habsburgo.
En 1703, Francisco II Rákóczy (1676-1735), aprovechándose de la implicación austriaca en la guerra de Sucesión española, incitó un nuevo levantamiento contra el dominio austriaco. Francisco II, que recibió una ayuda destacada de los franceses, organizó un gobierno provisional y mantuvo a los austriacos cercados hasta 1708, cuando fue derrotado en Trencin. La resistencia continuó hasta que en abril de 1711 el emperador Carlos VI ofreció una paz satisfactoria, que proporcionó una amnistía general, libertad religiosa y distintas concesiones políticas. Las relaciones entre los Habsburgo y sus súbditos húngaros continuaron por lo general estabilizadas durante más de un siglo.
Los dirigentes políticos húngaros apoyaron en gran medida el esfuerzo desplegado durante la guerra ante el temor a que una victoria rusa condujera al desmembramiento del país. Sin embargo, como el conflicto prosiguió, las pérdidas de la guerra, la escasez de alimentos y otras privaciones engendraron una profunda insatisfacción entre la población. La muerte de Francisco José I el 21 de noviembre de 1916 y el ascenso al trono de su sucesor, Carlos I debilitó los lazos entre Hungría y Austria. El malestar interno se incrementó, y el 25 de octubre de 1917, el conde Mihály Károlyi constituyó un Consejo Nacional que demandaba el sufragio universal, la disolución de la Dieta y la firma de la paz con los Aliados. El Imperio Austro-Húngaro fue disuelto oficialmente el 11 de noviembre de 1918 y cinco días después el Consejo Nacional proclamó la República Democrática Húngara, con Károlyi como primer presidente de la misma.
No obstante, el malestar social y político continuó y, en marzo de 1919, los comunistas dirigidos por Béla Kun derrocaron al gobierno de Károlyi. El nuevo gobierno que instauró la República de los Consejos (soviets) nacionalizó todas las empresas industriales y comerciales, expropió los bancos y se estableció la censura en la prensa. Mientras tanto, los checos invadieron Hungría desde el norte y los rumanos lo hicieron desde el sur. Incapaz de hacer frente a la intervención extranjera y enfrentado al crecimiento de la opinión contrarrevolucionaria entre el campesinado, Béla Kun y el Consejo que presidía dimitieron el 1 de agosto de 1919, huyendo a Austria. Tres días después los rumanos ocuparon Budapest y mantuvieron el control del país hasta el 14 de noviembre.
Bajo la supervisión aliada, el 25 de noviembre de 1919 se formó un gobierno interino, representativo de diversos partidos políticos húngaros. Dominado por Miklós Horthy, un antiguo contralmirante austro-húngaro que había organizado un ejército contrarrevolucionario durante el breve periodo comunista, el gobierno estableció inmediatamente duras represalias contra los izquierdistas y liberales. Ante la insistencia aliada, se celebraron elecciones generales a comienzos de 1920 para formar una asamblea nacional. Ésta oficialmente disolvió todos los vínculos con Austria, proclamó la monarquía y nombró a Horthy como regente. El 4 de junio de 1920, el gobierno húngaro aceptó el Tratado de Trianón, que establecía las condiciones de paz con los aliados y Hungría perdiendo Transilvania, Croacia, Eslovaquia, Rutenia, Fione y el Banato de Temesvar. Horthy mantuvo su autoridad dictatorial en el país durante más de dos décadas.
Durante el periodo que ostentó la jefatura de gobierno el conde Stephen Bethlen, la desolación económica y el deseo de revancha inspirado por los términos humillantes del Tratado de Trianón proporcionaron un incentivo para el resurgente nacionalismo húngaro. Después que Horthy eligiera a Gyula von Gömbös como primer ministro en septiembre de 1932, este nacionalismo se caracterizó por una política exterior agresiva hacia los regímenes democráticos vecinos y unas relaciones estrechas con los regímenes totalitarios de la Italia fascista y la Alemania nacionalsocialista. La colaboración con Alemania supuso conversiones territoriales tras la partición de Checoslovaquia, cuando Hitler acordó la asignación de parte de Eslovaquia y toda la Rutenia a Hungría. El país se retiró de la Sociedad de Naciones y en enero de 1939 se adhirió, junto a Alemania, Italia y Japón, al Pacto Komintern.
Ante el estallido de la II Guerra Mundial el gobierno húngaro se proclamó neutral, pero sus posteriores acciones indicaron una completa simpatía con los objetivos del Eje Roma-Berlín-Tokio. Las demandas nacionalistas para la recuperación de Transilvania fueron parcialmente satisfechas en 1940, cuando Italia y Alemania adjudicaron a Hungría la parte norte de la provincia rumana. En abril de 1941, el régimen húngaro —aprovechando el ataque alemán sobre Yugoslavia— envió sus tropas dentro del territorio concedido a Yugoslavia por el Tratado de Trianón. El 27 de junio de 1941, Hungría declaró la guerra a la Unión Soviética y el 13 a Estados Unidos. El ejército húngaro sufrió muchas pérdidas en el frente ruso, por lo que en agosto de 1943 el gobierno dirigió propuestas de paz a las potencias aliadas. En marzo de 1944, las tropas alemanas ocuparon el país y, con el consentimiento de Horthy, instalaron un régimen que se embarcó pronto en una campaña de terror contra todos los disidentes políticos y contra los judíos húngaros, de los que varios cientos de miles fueron asesinados o deportados. Las tropas soviéticas invadieron Hungría el 7 de octubre. Horthy, tras capitular, fue destituido por los alemanes unos pocos días después.
El 20 de enero de 1945, el Frente Nacional Húngaro, constituido en gobierno provisional, firmó los términos del armisticio con los aliados, y el 13 de febrero Budapest cayó en manos del Ejército Rojo soviético. El gobierno provisional instituyó, en marzo de 1945, una reforma agraria a gran escala que confiscaba las grandes posesiones feudales y eclesiásticas. En la campaña que precedió a la elección de una Asamblea Nacional, el restablecimiento del Partido Comunista Húngaro, uno de los partidos más influyentes del país, intentó adquirir la condición de formación mayoritaria. Sin embargo, el Partido de los Pequeños Propietarios, dirigido por Zoltán Tildy, ganó las elecciones celebradas el 4 de noviembre. Se proclamó la República, con Ferenc Nagy (un miembro destacado del partido ganador), como presidente del Consejo y Mátyás Rákosi, secretario general del Partido Comunista Húngaro, como vicepresidente.
Después de la creación de la República, Hungría estuvo durante un mes al borde de la bancarrota. La carencia de alimentos, la inflación de los precios, el daño en el sistema de transportes y otros graves problemas económicos impidieron la recuperación nacional.
Una gran manifestación en mayo de 1988 solicitó la libertad de expresión y reformas civiles, lo que provocó la sustitución de Kádár como secretario general del partido. El nuevo secretario, Károly Grosz, había sido primer ministro desde junio de 1987; desde este cargo había iniciado un duro programa económico que estableció la imposición de nuevos impuestos, el recorte de subvenciones y el fomento del pequeño sector privado. Dentro de este programa de liberalización, el gobierno flexibilizó la censura, permitió la formación de grupos políticos independientes y legalizó el derecho de huelga y manifestación.
En 1989, la dirección del partido proporcionó un entierro de héroe a Imre Nagy, suavizó las restricciones a la emigración, revisó la Constitución para dotar al país de un sistema multipartidista democrático y cambió la denominación oficial del Estado, que se convirtió en República de Hungría. El partido comunista fue disuelto en octubre de 1989, reconstituyéndose como Partido Socialista Húngaro. En marzo y abril de 1990, una coalición de partidos de centro derecha obtuvo una mayoría parlamentaria en las primeras elecciones legislativas libres celebradas en 45 años. Después de un referéndum para establecer elecciones presidenciales directas, fracasado a causa de la baja participación, la Asamblea Nacional eligió a Arpad Göncz, dirigente de la Alianza de Demócratas Libres, como jefe de Estado, y a József Antall, líder del Foro Democrático Húngaro, como jefe de gobierno.
En 1990, se convirtió en el primer país del bloque del Este en incorporarse al Consejo de Europa y en 1991 y 1992 el gobierno firmó acuerdos de cooperación con Polonia, la República Checa y Eslovaquia, Rusia y Ucrania. Las relaciones con Rumania y Eslovaquia se hicieron tensas a causa del tratamiento de las minorías húngaras en aquellos países, en especial los 1,7 millones que había en Rumania, sobre todo en la región de Transilvania. A mediados de 1992, habían llegado a Hungría unos 100.000 refugiados que huían de la guerra de la antigua Yugoslavia, y el gobierno hizo un llamamiento de ayuda a los países europeos occidentales. En abril de 1994, Hungría solicitó su ingreso para ser miembro de la Unión Europea (UE).
En las elecciones parlamentarias celebradas en mayo de ese mismo año, el Partido Socialista Húngaro obtuvo el 72% de los escaños parlamentarios, por lo que su dirigente, Gyula Horn, fue elegido primer ministro cuando el nuevo Parlamento se reunió en julio. Introdujo rigurosos recortes presupuestarios para intentar reducir la elevada deuda exterior, valorada en 28.000 millones de dólares. En marzo de 1995 se introdujeron mayores medidas de austeridad y en mayo una ley intentó revitalizar el estancado programa de privatizaciones. En otro orden de cosas, en junio de 1995 fue reelegido presidente de la República Árpád Göncz, de la Alianza de los Demócratas Libres
Durante el mandato de Horn se procedió, asimismo, a acelerar el proceso de integración de Hungría en los principales foros internacionales: así, en mayo de 1996, el país fue admitido en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y, un año después, fue aceptado como uno de los futuros estados de la antigua Europa del Este que entrarían a formar parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En el referéndum celebrado a este respecto en noviembre de 1997, el 80% de los votantes respaldó el futuro ingreso del país en la Alianza Atlántica.
Pese a que el Partido Socialista obtuvo el 32% de los votos emitidos en la primera vuelta de las elecciones legislativas celebradas el 10 de mayo de 1998, en la segunda vuelta, disputada catorce días después y en la que los socialistas fueron respaldados por la Alianza de los Demócratas Libres, fue derrotado por el bloque derechista encabezado por la Federación de los Jóvenes Demócratas-Partido Cívico Húngaro (Fidesz-MPP) y dirigido por Víktor Orban, que le aventajó en cerca del 14% de los sufragios. En julio, Orban fue elegido primer ministro con el apoyo del Partido de los Pequeños Propietarios y del Foro Democrático Húngaro. Durante su gobierno, en marzo de 1999, Hungría, junto con Polonia y la República Checa, pasó a formar parte de la OTAN. En 2000, Árpád Göncz fue sucedido por Ferenc Mádl en la presidencia de la República.
Los resultados de las elecciones generales que tuvieron lugar los días 7 y 21 de abril de 2002, dieron la victoria a la coalición formada por el Partido Socialista (178 diputados) y la Alianza de los Demócratas Libres (SzDSz, 20). Los 164 escaños del Fidesz-MPP, y los 24 de su socio electoral, el Foro Democrático Húngaro, no permitieron la reelección de Orban y, en el transcurso del mes siguiente, la nueva Asamblea Nacional eligió primer ministro al socialista Péter Medgyessy, quien formó un gobierno de coalición con la SzDSz.
Convocado por el nuevo gobierno, el 13 de abril de 2003 se celebró un referéndum en el que casi el 84% de los votantes se mostró favorable a la futura incorporación del país a la UE. Sólo tres días después, Hungría y otros nueve estados candidatos firmaban en Atenas el Tratado de Adhesión a la UE, protocolo previo a su ingreso, que se produjo de forma efectiva el 1 de mayo de 2004. En agosto de este último año, los desacuerdos surgidos entre Medgyessy y miembros de su gabinete pertenecientes al SzDSz culminaron con la decisión del Partido Socialista de sustituir a Medgyessy por Ferenc Gyurcsány como primer ministro. Otros dos importantes hechos ocurrieron antes de que finalizara ese año 2004. El 5 de diciembre, se celebró un referéndum en el que los ciudadanos se pronunciaron acerca de la paralización del proceso de privatización de la sanidad pública y sobre la concesión de la nacionalidad a la población húngara del exterior. A favor del “sí” se manifestaba la oposición conservadora, liderada por Orban, en tanto que desde el gobierno, los socialdemócratas hicieron campaña por el “no” o por la abstención, pretendiendo con esta última opción que la consulta resultase invalidada al no alcanzarse el índice de participación necesario, como finalmente sucedió. Por otra parte, el día 20 de ese mismo mes, el Parlamento ratificó la Constitución europea, llamada a convertirse en Ley Fundamental de la UE. En agosto de 2005, dos meses después de su elección parlamentaria, László Sólyom accedió a la presidencia del país.
La rotunda victoria obtenida en las elecciones legislativas celebradas el 9 y el 23 de abril de 2006 por el Partido Socialista (190 escaños) y sus aliados permitiría a Gyurcsány continuar al frente del gobierno. Sin embargo, en abril de 2008, los liberales de la SzDSz pusieron fin a su participación en la coalición gubernamental, por lo que los socialistas deberían afrontar una situación de gobierno en minoría.