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lunes, 9 de agosto de 2010

Jordania

Jordania (nombre oficial, al-Mamlakah al-Urdunniyah al-Hashimiyah, Reino Hachemí de Jordania), reino situado en el suroeste de Asia, limita al norte con Siria, al este con Irak y Arabia Saudí, al sur con Arabia Saudí y el golfo de Aqaba, y al oeste con Israel. La superficie de Jordania es de 89.556 km². Ammán es la capital y la ciudad más poblada.


La principal característica geográfica del territorio jordano es su meseta árida que se alza de forma abrupta a partir de la orilla oriental del río Jordán y del mar Muerto, que alcanza de 600 a 900 m de altitud para descender suavemente hacia el desierto Sirio, en el extremo oriental del país. El valle del Jordán es una prolongación del Gran Rift Valley, que se halla a 213 m por debajo del nivel del mar en el área del lago Tiberíades (mar de Galilea) y a 395 m por debajo del nivel del mar en el mar Muerto, el punto más bajo del mundo. Cañones profundos y afloramientos montañosos con alturas de más de 1.500 m, caracterizan la meseta Arábiga en la zona meridional del país.

El clima está marcado por fuertes variaciones estacionales respecto a la temperatura y las precipitaciones. Las temperaturas por debajo de los 0 ºC se dan en enero, el mes más frío, pero en el conjunto del invierno superan 7,2 ºC de promedio. En el valle del Jordán se pueden alcanzar 48,9 ºC en agosto, el mes más caluroso; por su parte la temperatura media a lo largo del año en Ammán es de 26 °C. Las precipitaciones se limitan, en gran parte, al invierno y varían entre 660 mm en el noroeste y menos de 127 mm en el extremo oriental.

A causa de que la mayor parte de Jordania es un desierto y estepa, la flora no es abundante. Las áreas de pastos y arboledas se encuentran en el distrito de Jabal Ajlun entre Ammán y la frontera con Siria. En estas regiones se encuentran entre las especies arbóreas más importantes el roble, la encina, la oliva, el pino de Alepo y la palmera. Entre las especies de animales destacan la hiena, el damán, la gacela, el íbice, el zorro, la perdiz, la mangosta y el topo.

La población es casi por completo árabe. Las únicas minorías étnicas importantes en el país las componen los circasianos y los armenios; cada grupo supone menos del 1% del total. El 79% de la población es urbana; las poblaciones nómadas y seminómadas forman alrededor del 5% de la población.

La gran mayoría de la población jordana son musulmanes suníes; los musulmanes chiitas forman una pequeña minoría. Los cristianos, de los que una tercera parte pertenecen a la Iglesia ortodoxa griega, forman el 5% de la población. El islam es la religión oficial del Estado, y el árabe la lengua oficial.

Industrialmente poco desarrollada, pobre en recursos naturales y con un territorio que en su mayor parte es demasiado árido para la agricultura, Jordania no es económicamente autosuficiente y tiene que depender mucho de la ayuda extranjera (en especial de los países árabes ricos en petróleo). La ocupación israelí en 1967 de Cisjordania, que contenía casi la mitad del terreno agrícola de Jordania y la posterior entrada de refugiados sin trabajo pusieron en dificultades la economía del país. A finales de la década de 1980, el presupuesto anual estimaba unos ingresos de 1.200 millones de dólares y unos gastos de 2.300 millones de dólares. Durante este periodo la economía pasó a depender cada vez más del transporte terrestre de productos desde el puerto de Al-Aqaba hasta Irak y de las divisas de los trabajadores jordanos que trabajaban en los estados del golfo Pérsico. Ambas fuentes de ingresos quedaron reducidas por la invasión iraquí de Kuwait en agosto de 1990 y por el consiguiente embargo comercial a Irak por parte de las Naciones Unidas (ONU). En 2006 los ingresos totales fueron de 4.463 millones de dólares y los gastos de 4.932 millones de dólares.

Desde 1950, Jordania emite su propia moneda, el dinar jordano, que se divide en 1.000 fil (0,70 dinares equivalían a 1 dólar en 2006). El Banco Central de Jordania administra todos los fondos, que comprenden activos circulantes en libras y contingentes monetarios.

El territorio que constituye la moderna Jordania fue el emplazamiento de los asentamientos y entidades políticas más antiguas conocidas por los historiadores. Los amonitas y los reinos de Idumea, Galaad y Moab, situados al este del río Jordán, se mencionan reiteradas veces en la Biblia. Estos reinos fueron sucesivamente conquistados, o hechos tributarios, por egipcios, asirios, babilonios, persas y romanos. Jordania fue arrebatada al Imperio bizantino por los musulmanes entre el 633 y el 636, y desde entonces mantiene una identidad árabe e islámica. Durante las Cruzadas, los cristianos gobernaron parte del territorio. Desde 1517 hasta 1918, estuvo gobernada por los turcos otomanos.
Jordania obtuvo la liberación de la soberanía turca en septiembre de 1918, durante la I Guerra Mundial (1914-1918), gracias a la acción conjunta de las tropas británicas y árabes. Acabada la guerra, el territorio jordano junto con el territorio que hoy constituye Israel, fue adjudicado a Gran Bretaña en calidad de mandato por la Sociedad de Naciones. Los británicos en 1922 dividieron el territorio en dos partes, denominando Palestina a todo el territorio al oeste del río Jordán y Transjordania situada al este del río. Ésta quedó bajo el gobierno nominal de Abdullah ibn Husayn en 1921. En febrero de 1928 Transjordania consiguió una independencia limitada mediante un tratado con Gran Bretaña.
El gobierno de Transjordania colaboró con Gran Bretaña durante la II Guerra Mundial (1939-1945), al poner su territorio a disposición de los británicos para realizar operaciones contra las fuerzas del Eje, que habían conseguido el control del gobierno de Irak. En 1945, Transjordania fue miembro de la Liga Árabe, una organización creada con el propósito de coordinar la política árabe en asuntos internacionales y frenar las aspiraciones nacionales de los judíos en Palestina. El gobierno británico renunció a su mandato sobre Transjordania el 22 de marzo de 1946; según los términos del tratado firmado por las dos partes, Transjordania recibió el reconocimiento de Estado soberano independiente. El tratado también estableció una alianza militar y de asistencia mutua por la que los británicos consolidarían las bases militares y otras instalaciones en el país a cambio de instruir y equipar al Ejército transjordano. Abdullah ibn Husayn fue proclamado rey en el siguiente mes de mayo.
El ejército jordano, conocido entonces por el nombre de Legión Árabe, tomó parte junto a las Fuerzas Armadas de otros Estados de la Liga Árabe, en un ataque concertado en mayo de 1948 contra el recién formado Estado de Israel. Durante la guerra, la Legión Árabe ocupó regiones del centro de Palestina, entre las que estaba la ciudad vieja de Jerusalén. El 3 de abril de 1949 Transjordania firmó un armisticio con Israel.
El 24 de abril de 1950, a pesar de la fuerte oposición de otros miembros de la Liga Árabe, el rey Abdullah fusionó oficialmente toda Palestina, bajo control árabe, con Transjordania y otorgó la ciudadanía a los residentes de Cisjordania. Desde ese momento, el país pasó a denominarse Reino Hachemí de Jordania. La palabra hashemi (hachemí o hachemita) hace referencia a Hashim, el abuelo del profeta Mahoma, del que la casa real jordana afirma ser descendiente directa.
El rey Abdullah fue asesinado el 20 de julio de 1951 por un palestino opuesto a la tolerancia jordana respecto a Israel y fue sucedido por su hijo Talal en el mes de septiembre. El 11 de agosto de 1952, el Parlamento jordano destituyó a Talal, que padecía un trastorno mental, y proclamó rey a su hijo Husayn I ese mismo día. Un consejo de regencia actuó en nombre del nuevo rey hasta que, el 2 de mayo de 1953 cumplió la edad de 18 años.
Los destacamentos armados jordanos e israelíes se vieron envueltos en frecuentes choques fronterizos a principios de la década de 1950. Las mayores causas de fricción eran como consecuencia de los planes de regadío e hidroeléctricos que habrían reducido el volumen de las aguas del Jordán, consideradas vitales para el desarrollo jordano.
Jordania se incorporó como miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 14 de diciembre de 1955, por lo que durante la segunda mitad de ese año los delegados jordanos e israelíes se dirigieron enconadas, y cada vez más frecuentes acusaciones de invasión armada de sus respectivas fronteras.
Según las disposiciones de un pacto de diez años firmado el 19 de enero de 1957, Egipto, Siria y Arabia Saudí acordaron proporcionar a Jordania una ayuda anual de 36 millones de dólares. El pacto se proyectó para liberar a Jordania de la dependencia de los países occidentales, sobre todo de Gran Bretaña, cuya política se consideraba antiárabe y proisraelí. No obstante, al cesar el Rey al primer ministro jordano y a otros miembros izquierdistas del Gobierno en abril, Siria y Egipto revocaron el pacto de ayuda en el mes de junio.
El 14 de febrero de 1958, dos semanas después de que Egipto y Siria se unieran para formar la República Árabe Unida (RAU), los gobiernos conservadores de Jordania e Irak anunciaron la formación de la Federación Árabe. Sin embargo, cuando el gobierno iraquí fue derrocado en julio (en gran parte, como consecuencia de una conspiración por parte de la RAU) la Federación se disolvió y Jordania rompió relaciones diplomáticas con la RAU. Aunque los contactos se restablecieron en agosto de 1959, las relaciones entre Husayn y el presidente de la RAU Gamal Abdel Nasser fueron muy tensas. Cuando el primer ministro jordano, Hazza Majuli, fue asesinado en agosto de 1960, el rey acusó a Nasser como responsable.
En 1961 y 1962, Jordania estuvo relativamente libre de disputas políticas internas y de campañas antigubernamentales realizadas por la población refugiada. Una señal de la solidez creciente por parte del trono fue la aceptación general, e incluso la popularidad, del matrimonio del rey, en mayo de 1961, con la británica Antoinette Avril Gardiner, a la que se le otorgó el título de princesa Muna (se divorciaron en 1972). A la celebración de las elecciones de 1962, acudieron todos los partidos políticos, cuya actividad había sido prohibida durante las graves tensiones entre Jordania y la RAU. Sin embargo, las relaciones exteriores fueron más tensas. En septiembre de 1961, Jordania reconoció al nuevo régimen sirio, que se separó de la RAU, por lo que Nasser, en represalia rompió relaciones diplomáticas con Jordania.
Después de la caída del único primer ministro y la renuncia de otro en la primavera de 1963, los partidos políticos quedaron de nuevo ilegalizados. Las elecciones de julio instalaron un nuevo gabinete e inauguraron otro periodo de dos años de relativa tranquilidad interior. Las relaciones diplomáticas con la RAU (Egipto) se restauraron en 1964 como resultado de la creciente presión para lograr la unidad de la Liga Árabe en contra de Israel. La reanudación de los choques armados con Israel sobre los derechos del agua del Jordán llevaron a la celebración, en septiembre de 1964, de la conferencia árabe en El Cairo, a la que asistió el rey Husayn.
Las relaciones con el régimen izquierdista del partido Baaz instalado en el poder, en Siria en 1963, se deterioraron posteriormente. A pesar de las llamadas a la unidad, los Estados árabes tendieron a polarizarse; por una parte, un grupo extremista que incluía a Siria, Egipto e Irak, y por otra, un grupo moderado que integraba a Jordania, Arabia Saudí y Túnez. Además, la frontera jordana con Siria era tan problemática como la de Israel. Los guerrilleros de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), al infiltrarse en Jordania desde Siria, lanzaban ataques terroristas contra Israel que eran respondidos con duras represalias sobre territorio jordano. En julio de 1966, Jordania retiró su apoyo a la OLP, pero un gran ataque israelí en noviembre hizo que los Estados árabes aumentaran su presión sobre Husayn para que respaldara a los palestinos. Cuando se negó, la OLP pidió su derrocamiento, por lo que se incrementaron los choques en la frontera con Siria.
Las tensiones árabe-israelíes mientras tanto se incrementaron. Cuando la guerra parecía inminente, Husayn, en un gesto sin precedentes, se desplazó a El Cairo y firmó un tratado militar con Nasser el 30 de mayo de 1967. Esta acción acrecentó mucho su influencia entre los refugiados palestinos, pero también comprometió a Jordania a involucrarse activamente en la guerra de los Seis Días. Aniquilada su fuerza aérea y ocupada Cisjordania, el 7 de junio, Jordania aceptó un cese del fuego promovido por la ONU.

La diplomacia jordana en la posguerra pretendió reforzar las relaciones con Occidente y conseguir la retirada de Israel de los territorios ocupados. Sin embargo, Husayn no tomó ninguna iniciativa unilateral para alcanzar un acuerdo de paz y mientras tanto Egipto, Argelia y Siria endurecieron su postura anti israelí y apoyaron una ofensiva guerrillera contra Israel, organizada desde las bases palestinas en Jordania.
La situación en este país alcanzó el nivel de guerra civil en septiembre de 1970, cuando las guerrillas palestinas apoyadas por Siria lucharon contra las tropas jordanas en Ammán y otras áreas del norte del territorio. Después de muchas bajas, se acordó un cese del fuego que requirió una serie de concesiones de parte de Husayn. En 1971, sin embargo, éste ordenó al primer ministro Wasfi Tal llevar a cabo acciones militares contra los palestinos, tras lo cual, el movimiento guerrillero palestino quedó totalmente aplastado. La reacción árabe contra Jordania fue muy hostil; el 28 de noviembre, mientras asistía a una reunión de la Liga Árabe en El Cairo, el primer ministro Tal fue asesinado por los miembros de la organización Septiembre Negro.
En 1972, Husayn propuso la creación de un Estado árabe federado constituido por Jordania y la Cisjordania ocupada por los israelíes. Sin embargo, la mayoría de los gobiernos árabes y las organizaciones palestinas rechazaron la propuesta del monarca jordano.
En febrero de 1973, el rey Husayn visitó Estados Unidos y recibió la promesa de que continuaría la ayuda económica y militar de este país. El 18 de septiembre, el rey concedió la amnistía a 1.500 prisioneros políticos, entre los que se encontraban unos 750 guerrilleros palestinos; la medida se vio como un gesto de paz, al que siguieron encuentros con los dirigentes de Egipto y Siria que condujeron a la reconciliación entre los tres países.
El estallido del nuevo enfrentamiento entre árabes e israelíes se produjo el 6 de octubre de 1973; Jordania contribuyó con la presencia de un pequeño contingente militar que apoyó a las tropas sirias en la región de los Altos del Golán (véase Guerra del Yom Kipur). Después de la guerra, la OLP mejoró su posición en Oriente Próximo, y en 1974, Jordania la reconoció, aunque con reticencias, como único representante del pueblo palestino. Esto suponía la renuncia a cualquier reclamación sobre la Cisjordania ocupada; en contrapartida, obtuvo la promesa de ayuda militar y económica de otros Estados árabes. En noviembre, el rey Husayn disolvió el Parlamento de tal modo que pudiera reconstituirse sin diputados de la Cisjordania; sin embargo, la celebración de elecciones para elegir a los miembros de la nueva Cámara de Diputados se aplazó, desde inicios de 1976, de forma indefinida.
En 1975 Jordania estableció estrechas relaciones con Siria, con la finalidad de protegerse contra un posible ataque de Israel. El rey Husayn rechazó los Acuerdos de Camp David entre Egipto e Israel en 1978, porque no garantizaban la retirada israelí de todos los territorios árabes ocupados; en 1979 denunció la paz establecida por separado de Egipto con Israel. Jordania apoyó a Irak en su guerra contra Irán que se inició en 1980, política que perjudicó las relaciones con el gobierno pro iraní de Siria. En enero de 1984, el Parlamento celebró su primera sesión ordinaria después de diez años y en marzo de ese año se celebraron las elecciones parlamentarias aunque limitadas a pocos partidos políticos.
En julio de 1988, en respuesta a los meses de manifestaciones de palestinos en la Cisjordania ocupada por Israel, Husayn renunció a todas las pretensiones jordanas sobre el territorio en favor de la Organización para la Liberación de Palestina. Los fundamentalistas mostraron una fuerza significativa en las primeras elecciones generales celebradas tras 22 años, en noviembre de 1989. Después de que Irak invadiera Kuwait en agosto de 1990, el rey Husayn buscó, sin éxito, desempeñar un papel mediador. Mientras tanto, el flujo de refugiados de la región del golfo Pérsico, unido al embargo mundial en el comercio de Irak, dañó mucho la economía jordana. La aparente inclinación hacia Irak durante la guerra del Golfo Pérsico tensó las relaciones con Estados Unidos, Arabia Saudí y otros Estados árabes. La llegada de jordanos procedentes de Kuwait e Irak incrementó la tasa de desempleo del país hasta el 30%. La caída de valor del dinar jordano también se añadió a los problemas económicos del país. Una delegación jordano-palestina participó en las amplias conversaciones de paz sobre Oriente Próximo celebradas en octubre de 1991. Las elecciones de 1993 dieron como resultado una pérdida de escaños para los partidos religiosos conservadores. En julio de 1994 Husayn firmó un acuerdo de paz con Israel, que ponía fin a 46 años de guerra y estrechaba las relaciones entre los dos países; el acuerdo promocionaba la cooperación económica entre ambos países y comprometía a unas negociaciones más extensas hacia un pleno tratado de paz.
En septiembre de 1997 las relaciones entre Jordania e Israel sufrieron un duro revés tras el fallido intento de asesinato, llevado a cabo en Ammán por los servicios secretos judíos, contra el fundador de Hamas, grupo islamista palestino responsable de la comisión de un buen número de atentados terroristas en las principales ciudades israelíes.
En noviembre de ese mismo año, se celebraron elecciones legislativas, boicoteadas por la oposición, encabezada por el Frente de Acción Islámica, en protesta por las nuevas leyes electorales que favorecían a los partidos gubernamentales y a las minorías. Con un índice de participación del 44%, los resultados dieron la victoria a los jefes de las tribus.
Tras serle detectada una grave enfermedad nueve años atrás, la salud del monarca jordano se deterioró, pese a ser tratado en una prestigiosa clínica estadounidense, durante los últimos meses de 1998. Husayn I, que había nombrado a su hermano Hassan heredero oficial al trono en 1965, optó por designar nuevo sucesor a su hijo Abadalá a finales de enero de 1999, tras regresar a Jordania de forma inesperada. Su cambio de opinión se debió a que el príncipe Hassan, convertido en regente en ausencia de su hermano desde el mes de junio, se había convertido en un hombre con excesiva influencia política dentro de Jordania, controlando los servicios de seguridad del Estado y cohesionando en torno a él un poderoso clan de hombres de negocios y de profesionales.
El príncipe Abdalá, de 37 años, ya había sido nombrado heredero en 1963, cuando apenas tenía un año, pero el propio Hussein revocó dos años más tarde este nombramiento en favor de su hermano Hassan, para garantizar su sucesión en el caso de que él mismo pudiera sufrir un accidente o un atentado.
El 6 de febrero de 1999 falleció, tras agravarse su estado de salud, Husayn I. Al día siguiente juró como rey ante el Parlamento de la nación el nuevo monarca, Abdalá II, quien se comprometió a proseguir las líneas maestras en política exterior e interior de su padre.
El 9 de noviembre de 2005, 57 personas murieron y más de un centenar sufrieron lesiones como consecuencia de una cadena de atentados perpetrados en Ammán por terroristas suicidas pertenecientes a la rama de Al-Qaeda en Irak. Pocos días después, Adnan Badran, primer ministro desde abril de ese año, dimitió. Para sustituirle, el Rey designó a Maruf Bakheet, quien se convertiría en el sexto jefe de gobierno del reinado de Abdalá II; los anteriores habían sido Fayez Tarawneh (1998-1999), Abdul Rauf al-Rawabdeh (1999-2000), Alí Abu al-Ragheb (2000-2003), Faysal al-Fayez (2003-2005) y Badran.

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