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lunes, 9 de agosto de 2010

Irán

Irán (nombre oficial, Jomhuri-ye Eslami-ye Irān, República Islámica de Irán), república del suroeste de Asia, que limita al norte con Armenia, Azerbaiyán, Turkmenistán y el mar Caspio, al este con Afganistán y Pakistán, al sur con el golfo de Omán, el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico, y al oeste con Irak y Turquía. Su extensión es de 1.648.000 km². Hasta la década de 1930, Irán era conocido fuera de sus fronteras con el nombre de Persia. La capital y mayor ciudad del país es Teherán.
Irán es uno de los mayores productores de petróleo del mundo. El país fue una monarquía constitucional regida por un sha, entre 1906 y 1979, año en el que se estableció la República Islámica como resultado de un levantamiento popular dirigido por clérigos islámicos.

La mayor parte del territorio iraní es accidentado. El país posee una enorme riqueza en recursos minerales, la mayoría todavía sin explotar. Irán ha sufrido siempre intensos terremotos; como resultado de esta inestabilidad geológica se han producido con frecuencia graves daños físicos y numerosas pérdidas humanas.

Irán puede dividirse climáticamente en tres grandes regiones: las costas del golfo Pérsico y golfo de Omán, extremadamente cálidas, las tierras altas centrales de temperatura moderada pero áridas, y las tierras llanas de los extremadamente fríos montes Elburz. Las temperaturas en Teherán para los meses de enero y julio alcanzan los 2,2 ºC y 29,4 ºC de promedio respectivamente. En Abādān, las temperaturas para los mismos meses son de 12,2 ºC y 36,1 ºC también de promedio. En el caso de las precipitaciones anuales para Teherán y Abādān, el promedio es de 246 mm y 204 mm respectivamente.
La cubierta herbácea de las mesetas semihúmedas de Irán permite apacentar el ganado. Los montes Zagros están cubiertos por un bosque semihúmedo, dominado por el roble, el olmo, el pistacho y el nogal. La vegetación es abundante en las vertientes de los montes Elburz orientadas al mar y en la llanura del mar Caspio; en estas regiones abundan las especies de hoja caduca como el fresno, el olmo, el roble y el haya, junto a otras de hoja perenne, helechos y monte bajo. En las áridas mesetas dominan el matorral y los cactus.
Irán posee una variada fauna autóctona; se encuentran conejos, zorros, lobos, hienas, chacales, leopardos, ciervos, puercoespines, íbices, osos, tejones, comadrejas y tigres; hay faisanes y perdices en las tierras del interior, mientras que en la costa del golfo Pérsico se crían pelícanos y flamencos. En el mar Caspio viven esturiones, arenques y pescado blanco.
Cerca de la mitad de la población de Irán (46%) es persa descendiente de los pueblos indoeuropeos originales que llegaron a la región desde Asia central en el segundo milenio antes de Cristo. El resto de la población está compuesta por azeríes (17%), kurdos (9%) y otros grupos como gilaníes, luríes (también denominados lur o luros), mazandaraníes, beluchis, árabes y bactrianos.

El idioma oficial de Irán es el persa moderno, o farsi, una lengua indoirania, que constituye una subfamilia dentro de las lenguas indoeuropeas. El farsi surge del persa medio (véase Lengua persa) y se escribe con el alfabeto árabe (véase Lengua árabe), con muchos préstamos de esta lengua. Algunas minorías de Irán tienen sus propios idiomas. Véase también Literatura árabe, Literatura persa.

La religión oficial de Irán es el chiismo, una confesión islámica que es seguida por el 94% de la población. Algunos de los más sagrados lugares de esta confesión religiosa están en Irán, como la ciudad de Qom, al sur de Teherán, que es un importante centro de peregrinación. Los musulmanes suníes constituyen el 8% de la población de Irán, y existen comunidades en retroceso de cristianos, judíos, zoroastristas y behaíes.

Los ingresos que produjo la industria del petróleo permitieron un rápido crecimiento de la economía de Irán a finales de las décadas de 1960 y 1970. Tras el cambio de régimen en 1979, el flujo de inversiones extranjeras y la instalación de nuevas industrias descendieron radicalmente. En 2006 el presupuesto nacional estimaba unos gastos totales de 54.018 millones de dólares y unos ingresos de 78.852 millones de dólares.

La moneda iraní es el rial, que está dividido en 100 dinares (el cambio en 2006 era de 9.170,90 riales por 1 dólar estadounidense). El banco gubernamental emisor de moneda es el Banco Marjazi, instituido en 1960. La banca comercial, nacionalizada y reorganizada en 1979, está formada, entre otros, por siete grandes bancos.
La caída del Imperio sasánida a manos de los árabes significó un cambio definitivo para Irán. Su territorio fue incorporado al Califato, regido en un principio desde Medina y más tarde desde Damasco y Bagdad. El zoroastrismo, la antigua religión, pese a ser consentida oficialmente por los nuevos gobernantes musulmanes, no pudo resistir la fuerza de la nueva fe islámica, apoyada desde el Estado; a excepción de unos pocos miles de creyentes que aún hoy permanecen fieles, el número de seguidores de esta religión fue disminuyendo gradualmente, hasta la práctica desaparición de la misma. A partir de ese momento, Irán sería una nación musulmana.
La influencia cultural no se dio en cualquier caso en un solo sentido: las viejas tradiciones iraníes también ejercieron su fascinación sobre los nuevos gobernantes. Los califas omeyas de Damasco imitaron la etiqueta de la corte sasánida, y la seducción fue aún mayor para sus sucesores pertenecientes a la dinastía Abasí de Bagdad, quienes cambiaron las costumbres del desierto árabe por el boato de la vida cortesana oriental.
A mediados del siglo XI, los turcos Selyúcidas de Tugrïl Beg conquistaron Irán, que pasó a estar dominada en los siglos siguientes por los selyúcidas, por los mongoles bajo Gengis Kan y Tamerlán, y finalmente por los turcomanos. El poder turcomano finalizó con Ismail I, quien declaró ser descendiente de Alí, el cuarto califa. Los iraníes lo consideraron a partir de entonces como un santo, y lo proclamaron sha, lo que marcó el inicio de la dinastía Safawí (1502-1736) y el establecimiento de la doctrina chiita como religión oficial de Irán. El reinado de Ismail estuvo caracterizado por el inicio de un conflicto con el Imperio otomano, que no terminaría hasta un siglo después, con la toma de Bagdad en 1623 por el sha Abbas I el Grande, el más importante de los gobernantes Safawíes. También es destacable del reinado de Abbas I, el inicio de las relaciones comerciales con la Compañía de las Indias Orientales británica. A lo largo del siglo siguiente a su reinado, Irán entró en una lenta decadencia, hasta que en 1722 fue conquistado por un ejército de afganos suníes a las órdenes de Mir Mahmud, siendo derrocados los Safawíes.
Aprovechando la confusión existente en Irán, Rusia y Turquía acordaron el desmembramiento del país. Un ejército nacional iraní se organizó en aquellas provincias libres de ocupación de las potencias. A su cabeza estaba el caudillo guerrero que había expulsado a los afganos en 1729 y que en 1736 ascendió al trono con el nombre de Nadir Sha (reinó entre 1736-1747). Dos años más tarde invadió la India, conquistando y saqueando Delhi en 1739. Entre tanto, Rusia había evacuado las regiones de Irán que antes había anexionado y Nadir terminó por expulsar a los turcos, acabando con la ocupación extranjera en territorio iraní. A su muerte en 1747, siguió un periodo de relativa paz y prosperidad bajo la tribu Zend, derrocada en 1791 por Aga Muhammad, un cruel gobernante que se autoproclamó sha, iniciándose así la dinastía Qayarí (1794-1925). A Aga Muhammad le sucedió en el trono su sobrino Fath Alí Sha, bajo cuyo reinado (1797-1834) se permitió que Gran Bretaña ampliara su influencia sobre el comercio y las finanzas del país.
Los siglos XIX y XX están marcados por la pugna entre Gran Bretaña y Rusia por la hegemonía en Irán. Los británicos lucharon contra los iraníes derrotándolos en 1856 y 1857, obligándoles a abandonar Afganistán y a reconocer su independencia. En la década de 1880, Rusia amplió poco a poco su esfera de influencia al norte de Irán, mientras que Gran Bretaña conseguía el control en el área del golfo Pérsico. Los importantes préstamos que Rusia había hecho a Irán entre 1900 y 1902 le permitieron a la primera embolsarse los ingresos de todas las aduanas del país, a excepción de las del golfo Pérsico, en concepto de garantía. En 1901, Gran Bretaña obtuvo una concesión para explotar los recursos petroleros de Irán durante los siguientes 60 años.
El aumento del poder extranjero sobre Irán y la debilidad y corrupción de sus gobernantes condujeron a la aparición a principios del siglo XX de un movimiento nacionalista que reclamaba el establecimiento de un gobierno constitucional. En 1906, el sha Muzaffar al-Din (reinó entre 1896-1907) fue obligado por la presión popular a convocar el primer Majlis (o Asamblea Nacional) que redactó una Constitución de corte liberal. Su hijo y sucesor Muhammad Alí intentó destruir por la fuerza el movimiento constitucional, pero fue derrotado y depuesto, estableciéndose una regencia para su hijo de 12 años que subió al trono con el nombre de Ahmad Sha. En 1911, el financiero estadounidense William Morgan Schuster llegó a Irán invitado por el Majlis, que le otorgó plenos poderes para la reorganización financiera de la nación. La hostilidad de Rusia acabó por abortar sus reformas; Schuster fue cesado, aumentando a partir de entonces la influencia rusa sobre Irán.

Pese a la neutralidad de Irán en la I Guerra Mundial, su territorio fue escenario de varias batallas por el control de sus campos petroleros entre las fuerzas aliadas de Rusia y Gran Bretaña, y las de Turquía. En 1919, se firmó un acuerdo que otorgaba a Gran Bretaña la posibilidad de controlar e influir sobre los asuntos iraníes, acuerdo que el Majlis se negó a ratificar. Dos años más tarde, los británicos comenzaron a retirar sus tropas del país. Poco después, Reza Kan Pahlavi, general del regimiento iraní de cosacos, estableció, mediante un golpe de Estado, un nuevo gobierno independiente, en el que ocupó la cartera de la Guerra. Se convirtió en primer ministro en 1923 y dos años más tarde fue proclamado sha con el nombre de Reza Sha Pahlavi por el Majlis, que había depuesto a Ahmad Sha, el último monarca de la dinastía Qayarí. Durante su reinado se modernizó el sistema judicial, mejoraron las infraestructuras de transportes y comunicaciones, y se inició un ambicioso programa de occidentalización; se firmó un decreto que obligaba a la población suní a llevar sombrero de estilo europeo y no el fez tradicional. La mayoría de la población obedeció sin protestar, pero una minoría, dirigida por el clero musulmán, protagonizó una sublevación que se saldó con varios muertos. A continuación se abolieron los derechos feudales y se inició un programa de modernización de la economía del país a largo plazo. A principios de 1936, la esposa e hijas del sha aparecieron en público sin llevar velo, rompiendo la antigua tradición del país; a partir de ese momento la mayoría de las mujeres de Irán siguieron su ejemplo. En 1936, Irán firmó un tratado de amistad y no agresión con Irak, Turquía y Afganistán.
Al principio de la II Guerra Mundial Alemania, Turquía, Gran Bretaña y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) intentaron sin éxito firmar alianzas con Irán. Pese a ello, en 1941 Gran Bretaña y la URSS ocuparon algunas áreas del país para proteger los campos petroleros de una posible intervención alemana. Como resultado de la invasión aliada, todos los ciudadanos de países del Eje fueron expulsados, y sus consulados y legaciones cerradas. Los aliados asumieron el control de la red de comunicaciones de Irán, y Reza Sha Pahlavi, que simpatizaba con los intereses del Eje, abdicó.
Su hijo, Muhammad Reza Pahlavi, le sucedió en el trono, adoptando una política favorable a los aliados y accediendo a las reformas liberales que demandaba el Parlamento. En 1942, Irán, Gran Bretaña y la URSS firmaron un tratado en el que se garantizaba el respeto a la soberanía e integridad territorial de Irán por parte de ambas potencias y se acordaba proporcionar ayuda militar al país para garantizar este compromiso. Los aliados también acordaron consultar con el gobierno iraní todas aquellas medidas de carácter económico, político o militar que afectaran a la política interna del país, con el objetivo de retirar las fuerzas de ocupación tan pronto como fuera posible y de proporcionar al país asistencia económica.
En 1943, la URSS y Gran Bretaña, con la ayuda de fuerzas militares de Estados Unidos, y los fondos de la Ley de Préstamos y Arriendos, habían mejorado sustancialmente la infraestructura de transporte del país, fortaleciendo así el papel de Irán como puente por el que se hacían llegar suministros militares al frente soviético. Sin embargo, el gobierno iraní protestó por el completo aislamiento al que la URSS sometía a su zona de ocupación; el gobierno soviético argumentó que se trataba de una medida de autodefensa contra una posible expansión de Gran Bretaña y Estados Unidos en el país. Esta disputa se resolvió en la Conferencia de Teherán, a la que asistieron el presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt; el primer ministro de Gran Bretaña, Winston Churchill, y el dirigente de la URSS, Iósiv Stalin. De esta conferencia surgió la Declaración sobre Irán, firmada el 1 de diciembre de 1943, en la que se establecía que los tres gobiernos “coinciden con el gobierno iraní en su deseo de mantener la independencia, soberanía e integridad territorial de Irán”.
A principios de 1945, la ruta naval a través de los estrechos del Bósforo y los Dardanelos empezó a ser segura para el envío de suministros bélicos a la URSS, lo que eliminó la necesidad de utilizar la ruta terrestre a través de Irán. En mayo, el gobierno iraní solicitó a los países ocupantes la evacuación de sus tropas. Estados Unidos aceptó, pero ni la URSS ni Gran Bretaña accedieron; después de largas negociaciones, ambos países aceptaron abandonar Irán el 2 de marzo de 1946. Pese a ello, el gobierno iraní estaba cada vez más preocupado por la ocupación soviética; la policía iraní se quejaba de no poder acceder a las provincias ocupadas por la URSS para reprimir los disturbios que provocaban fuerzas prosoviéticas. A mediados de noviembre, se desarrolló en Azerbaiyán un movimiento independentista apoyado por las autoridades soviéticas.
El 26 de junio de 1945, en la Conferencia de San Francisco, Irán firmó la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), convirtiéndose en uno de los miembros fundadores de dicha organización. A finales de 1946, la URSS empezó a presionar a Irán para que constituyera de manera inmediata una compañía petrolera irano-soviética. Irán, contando con la ayuda de Estados Unidos, rechazó la propuesta soviética en octubre de 1947 y anunció la puesta en práctica de un plan quinquenal para el aprovechamiento de sus propios recursos petroleros. El 29 de julio de 1948 Estados Unidos concedió a Irán un préstamo de 26 millones de dólares para la compra y reparación de excedentes de equipo militar del Ejército estadounidense.
A lo largo de 1949 ocurrieron importantes acontecimientos en el terreno de la política interior iraní, como la ilegalización del Partido Tudeh de carácter prosoviético, la promulgación de medidas legislativas que convertían el Majlis en un cuerpo bicameral, y un mayor resentimiento general por las concesiones petroleras a países extranjeros. Como respuesta a este sentimiento público, el gobierno consiguió en julio un acuerdo con la compañía británica Anglo-Iranian Oil Company, para duplicar el pago de los derechos del petróleo que extraía de los yacimientos iraníes. Sin embargo, el Majlis no ratificó este tratado por considerarlo insatisfactorio varios de sus miembros.
Las grandes dificultades económicas que surgieron en la primera mitad de 1950 provocaron una grave crisis política. En junio, el general Alí Razmara asumió el cargo de primer ministro. Su vigorosa política ejecutiva consiguió mejorar la situación económica, pero Alí Razmara se opuso radicalmente a la nacionalización de la industria petrolera y fue asesinado por un nacionalista fanático el 7 de marzo de 1951.
Una semana después del asesinato de Razmara, el Majlis redactó un proyecto de ley nacionalizando la industria petrolera, pero el nuevo primer ministro, Hasain Ala, no tomó ninguna medida para controlar de manera efectiva las propiedades de las compañías británicas. El resultado fue la caída de su gobierno el 27 de abril. Le sucedió Muhammad Hidayat Mossadeg, dirigente del Partido del Frente Nacional y defensor de la nacionalización de las empresas petroleras. El 29 de abril, el Majlis aprobó una ley para nacionalizar la Anglo-Iranian Oil Company. Los intentos para suavizar la crisis entre Irán y Gran Bretaña que esta medida produjo, a través de conversaciones directas entre ambos países, fracasaron, al igual que los esfuerzos mediadores de Estados Unidos. El 3 de octubre de 1951, Gran Bretaña se plegó a las peticiones iraníes para evitar el uso de la fuerza y evacuó a los técnicos de la compañía de la refinería de Abādān. Más avanzado el mes, cuando Gran Bretaña llevó el conflicto ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Mossadeg acudió a Nueva York para defender los intereses de Irán. El Consejo decidió posponer el debate hasta que el Tribunal Internacional de la Haya decidiera sobre su competencia para resolver la disputa. El 26 de diciembre, Irán rechazó la propuesta del Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo para que la industria del petróleo fuera administrada por esta organización o alguna otra autoridad internacional hasta que existiera un acuerdo definitivo. En mayo de 1952 Mossadeg compareció ante el Tribunal de La Haya, argumentando que éste no tenía jurisdicción en el caso.
Entre tanto, se habían celebrado las elecciones a la cámara baja y a principios de julio el sha pidió a Mossadeg, que había dimitido siguiendo el procedimiento constitucional, que retomara su cargo. Mossadeg aceptó, imponiendo varias condiciones, siendo las más importantes que él controlaría el Ejército, y gobernaría por decreto durante seis meses. El sha, a quien la Constitución otorgaba la jefatura del Ejército, rechazó la primera condición, y Mossadeg renunció al cargo el 16 de julio. Al día siguiente, el antiguo primer ministro Ahmad Qavam aceptó formar un nuevo gobierno. Los partidarios de Mossadeg respondieron con manifestaciones violentas y la convocatoria de una huelga general (el 21 de julio) que obligó a Qavam a dimitir. El 22 de julio Mossadeg fue nombrado primer ministro, el mismo día que el Tribunal Internacional fallaba que no tenía atribuciones en la disputa anglo-iraní. A continuación, la cámara baja otorgó a Mossadeg poder absoluto por un periodo de seis meses.
El 30 de agosto de 1952, Irán rechazó la propuesta conjunta de Gran Bretaña y Estados Unidos que intentaba romper el punto muerto en el que se encontraba el conflicto sobre el petróleo. En esta propuesta, Gran Bretaña aceptaba por primera vez la ley iraní de nacionalización, pero insistía en que las compensaciones económicas que debía recibir a cambio tendrían que basarse en el valor de los beneficios potenciales no ingresados y en el de las instalaciones físicas de la Anglo-Iranian Oil Company. Irán rompió las relaciones diplomáticas con Gran Bretaña el 22 de octubre.
A principios de 1953, el Majlis amplió los poderes dictatoriales de Mossadeg por un año más. El primer ministro se mostró partidario de derrocar al sha.
La tensión entre partidarios y detractores de Mossadeg alcanzó su clímax en el verano de 1953. El mandatario disolvió la cámara baja, tras un plebiscito (celebrado entre el 3 y el 10 de agosto) en el que se había suspendido el voto secreto. El sha, opuesto a muchas de las medidas adoptadas por Mossadeg, cesó al primer ministro el 13 de agosto. Mossadeg se negó a abandonar su cargo y sus partidarios se levantaron contra los monárquicos, por lo que el sha tuvo que huir a Roma el 16 de agosto. Después de tres días de sangrientos disturbios, los monárquicos (con el apoyo del Ejército y la policía) tomaron el control de Teherán, siendo arrestados Mossadeg y varios de sus colaboradores. El sha regresó de forma triunfal el día 22 de agosto. Al día siguiente, el general Fazlollah Zahedi, nombrado previamente primer ministro, formó gobierno. El 5 de septiembre, el gobierno de Estados Unidos facilitó a Irán un préstamo de emergencia por valor de 45 millones de dólares; dos meses más tarde Irán reanudó sus relaciones diplomáticas con Gran Bretaña. El 2 de diciembre Mossadeg fue condenado a tres años de cárcel por dirigir un levantamiento contra el sha.
elegir a los representantes de una nueva cámara baja. Durante la votación, en la que existió, según todos los indicios, un fraude generalizado, los partidarios del gobierno atacaron en la puerta de los colegios electorales de Teherán a miles de supuestos comunistas y opositores al gobierno de Zahedi.
A partir del 14 de abril el gobierno de Irán y representantes de un consorcio de ocho compañías petroleras, entre las que se encontraban la Anglo-Iranian Oil Company y tres firmas estadounidenses, iniciaron conversaciones para reactivar la nacionalizada industria del petróleo. Los participantes en esta conferencia firmaron un pacto el 5 de agosto, en el que el consorcio internacional aceptaba gestionar la industria del petróleo y comercializar su producción (compartiendo con Irán los beneficios a partes iguales), y a compensar a la Anglo-Iranian Oil Company por sus propiedades incautadas. El interés internacional por los recursos petroleros de Irán aumentó y en julio de 1957 se anunció la formación de una compañía de petróleos mixta irano-italiana; la transacción resultó interesante para Irán, pues conseguía el mayor margen de beneficios obtenido por cualquier país de Oriente Próximo en sus relaciones con empresas europeas. Al año siguiente, el gobierno iraní y representantes de intereses petroleros de Estados Unidos firmaron un acuerdo sin precedentes, por el que los beneficios se dividían en un 25% y 75% a favor de Irán.
Tras recuperar el trono en 1953 con la ayuda de Estados Unidos, el sha Muhammad Reza Pahlavi se sentía más confiado y seguro en su condición de máximo gobernante y comenzó a prestar más atención a sus aspiraciones dinásticas. Se había divorciado de su primera mujer en 1948 porque ésta no le había dado ningún descendiente varón, y en 1959 disolvió su segundo matrimonio por la misma razón. Contrajo matrimonio nuevamente en 1959 y la nueva reina dio a luz un hijo en 1960, el príncipe Reza Pahlavi.
En esa misma época aumentó su control sobre el gobierno, manteniendo estrecha alianza con Estados Unidos; en marzo de 1959, Irán firmó un acuerdo defensivo con Estados Unidos. El 23 de julio de 1960, Irán reconoció al Estado de Israel, lo que dificultaría sus relaciones con Egipto, de manera que la Liga Árabe amplió a Irán el boicot que ejercía sobre Israel.
Se celebraron elecciones a la cámara baja en agosto. El 1 de septiembre fueron anuladas por el sha tras denunciar la oposición que habían sido manipuladas por el gobierno. Los diputados elegidos en enero de 1961 se mantuvieron en sus cargos hasta la disolución de ambas cámaras el 9 de mayo. Inmediatamente después, el sha otorgó al primer ministro Alí Amini la facultad de gobernar por decreto. Poco después, los elementos de la oposición se agruparon en el Partido del Frente Nacional, pero sin gran unidad entre ellos.
El 5 de octubre de 1961 el sha creó el Pahlavi Dinasty Trust, mediante una donación por un valor de unos 133 millones de dólares, el grueso de su fortuna; los ingresos de esta organización estaban destinados a obras sociales y educativas. El 3 de marzo de 1962 comenzó el reparto de tierras de grandes propietarios entre los campesinos más necesitados mediante un decreto ley. La oposición a esta reforma agraria, que junto a otras modificaciones (como por ejemplo la concesión del derecho de voto a la mujer) constituyó la denominada Revolución Blanca, partió de algunos grupos religiosos conservadores y provocó algunos levantamientos en junio de 1963, pese a lo cual, hacia 1966, se habían repartido todas las medianas y grandes propiedades del país en beneficio de 4 millones de familias campesinas. Hasta el final de la década de 1960, el sha continuó y amplió la reforma agraria, mejorando la industria local y diversificando los productos destinados a la exportación. El crecimiento económico provocó un impresionante incremento del nivel de vida nacional.
La coronación oficial del sha se celebró el 26 de octubre de 1967; aunque llevaba dirigiendo el país desde hacía 26 años, la ceremonia se pospuso hasta el nacimiento de un heredero varón y al momento en que Irán alcanzara cierta estabilidad social y desarrollo económico.
Cuando se celebró la coronación, el poder del sha se había vuelto prácticamente absoluto y pretendía establecer una política exterior más independiente de Estados Unidos que la llevada hasta ese momento; en consecuencia, estrechó sus relaciones internacionales con países del bloque del Este a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970, momento en el que se produjo también un acercamiento hacia el mundo árabe, a excepción de Irak, con quien mantenía una disputa territorial por Shatt Al-Arab y varias islas del golfo Pérsico. En 1971 Irán ocupó estas islas e Irak respondió con la ruptura de relaciones diplomáticas. Los dos países resolvieron temporalmente sus diferencias en marzo de 1975 mediante los Acuerdos de Argel.
Ese mismo mes se produjo un importante cambio en la política interna de Irán; el 2 de marzo el sha anunció el fin del sistema multipartidista y la instauración de un régimen de partido único, el Rastajiz (Partido de la Resurrección Nacional). Se celebraron elecciones en junio y se constituyó una nueva asamblea nacional.
Pese al aumento de la prosperidad en la década de 1970, debida en gran parte a los ingresos procedentes del petróleo, la oposición al sha se fue generalizando, animada por dirigentes religiosos conservadores. La respuesta del sha a esa oposición fue cada vez más represiva, apoyándose en la Savak, su policía política, temida por sus violentos métodos. A finales de dicha década, se produjeron manifestaciones antigubernamentales tanto en Irán como en el extranjero para protestar por la constante violación de los derechos humanos, que se imputaba en la mayoría de los casos a la Savak. En 1978 se produjeron disturbios en varias ciudades de Irán, dirigidos por chiitas (fundamentalistas islámicos que pretendían que la nación se rigiera por la sharia o ley islámica). Estos disturbios estaban dirigidos desde su exilio en París por el ayatolá (jefe espiritual chiita) Ruhollah Jomeini, antiguo enemigo del régimen de Pahlavi, condenado al exilio desde 1963. A finales del otoño, el país se encontraba en un estado de virtual guerra civil, consiguiendo finalmente los seguidores de Jomeini que el sha huyera al extranjero, terminando así un reinado de 37 años. Poco después, Jomeini regresó victorioso a Irán: la Revolución Islámica había triunfado.


Una vez derrocado el sha, Jomeini (apoyado por el clero chiita y amplios sectores de la población) presidió la instauración de una república islámica. El nuevo régimen acabó con las estrechas relaciones que el país mantenía con Estados Unidos y ejecutó a muchos miembros de la Savak y partidarios del sha. En noviembre de 1979, tras autorizar Estados Unidos la entrada del sha en su territorio para recibir tratamiento médico, la embajada estadounidense en Teherán fue asaltada por militantes chiitas que tomaron como rehenes a 66 miembros del servicio diplomático; trece de ellos fueron rápidamente liberados, pero a cambio de los otros 53 Irán exigió el público arrepentimiento de Estados Unidos por su apoyo al sha, la entrega de éste para ser sometido a juicio (condición anulada tras la muerte del sha en 1980) y la devolución de los miles de millones de dólares que se pensaba que éste había evadido ilegalmente del país.
Mientras la crisis de los rehenes se alargaba (finalmente fueron liberados en enero de 1981), el régimen intentaba crear una nueva maquinaria estatal que hiciera frente al caos económico, al descontento interno y a las amenazas exteriores. En diciembre de 1979 se aprobó una nueva Constitución y en enero de 1980 se celebraron elecciones presidenciales. Los votantes eligieron presidente de la República a Abolhassan Bani Sadr, un economista liberal de formación occidental que había colaborado con Jomeini. Sin embargo, fue el Partido Republicano Islámico, formado por el clero chiita opuesto a Bani Sadr, quien ganó las elecciones parlamentarias, eligiendo como primer ministro al fundamentalista Muhammad Alí Rajai, también enfrentado a él. Esta brecha agrietó el régimen, mientras algunas minorías étnicas de Irán (los kurdos del oeste, azeríes del norte y árabes del Juzistán) se levantaban en armas para luchar por su autonomía. En septiembre de 1980, Irak reclamó la revisión de los Acuerdos de Argel, y la autonomía para la minoría árabe. Cuando Irán rechazó estas demandas, Irak denunció unilateralmente el acuerdo de 1975 e invadió Irán, dando inicio a la Guerra Irano-iraquí y conquistando hasta diciembre gran parte de la rica región petrolera de Juzistán.
Hacia junio de 1981, el Parlamento fundamentalista y el primer ministro Rajai habían maniobrado para desbancar al presidente Bani Sadr, que fue finalmente destituido de su cargo y enviado al exilio, sucediéndole Rajai en la presidencia. Una semana después, la explosión de una bomba acabó con la vida de 74 dirigentes políticos y religiosos iraníes; el presidente Rajai y su sucesor como primer ministro fueron asesinados por la explosión de otra bomba en agosto. El gobierno emprendió entonces una dura campaña de represión que detuvo la ola de atentados. Tras las elecciones generales celebradas en octubre, Alí Jamenei se convirtió en la tercera persona que ocupaba la presidencia de la República ese año, mientras que Husein Musavi era elegido primer ministro.
A finales de 1981, Irán pasó a la ofensiva en su guerra con Irak y hacia mayo de 1982 las fuerzas iraquíes habían sido desalojadas de la mayoría del territorio ocupado desde 1980. Durante la fase de estancamiento que siguió, ambos países atacaron el tráfico naval del golfo Pérsico, implicando de manera indirecta en el conflicto a otros países del Golfo y más tarde a Estados Unidos. Finalmente, Irán e Irak aceptaron un alto el fuego el 20 de agosto de 1988, deteniendo una guerra cuyo coste humano se estimó en 1.700.000 muertos.
A la muerte de Jomeini en junio de 1989, el presidente Jamenei le sucedió en su cargo de ‘Guía de la Revolución’ (equivalente a la jefatura de Estado en Irán desde la revolución). Hashemi Rafsanjani, antiguo portavoz del Parlamento, fue elegido presidente en julio. En junio de 1990, un fuerte terremoto que afectó al noroeste de Irán supuso un mínimo de 35.000 vidas humanas. Irán condenó tanto la invasión iraquí de Kuwait como el posterior despliegue de tropas de Estados Unidos en Arabia Saudí, pero reanudó las relaciones diplomáticas con Irak, que renunció a sus pretensiones territoriales en territorio iraní. Durante la guerra del Golfo Pérsico, Irán se mantuvo neutral oficialmente, aunque proporcionó refugio a más de 100 aviones de combate iraquíes que más tarde se apropió. Tras el fin de las hostilidades entre Irak y las fuerzas aliadas, Irán apoyó a los rebeldes chiitas del sur de Irak contra el gobierno de Bagdad. La facción que apoyaba a Rafsanjani consiguió en 1992 la mayoría parlamentaria.
La economía iraní no mejoró bajo el gobierno de Rafsanjani y la deuda externa y la inflación se dispararon. En enero de 1993, Rafsanjani confirmó la fatwa (pena de muerte) dictada contra el escritor de origen indio Salman Rushdie en 1989 por su libro Los versos satánicos. En la década de 1990 el régimen iraní fue acusado por varios países de favorecer el terrorismo internacional, en especial contra Argelia y Egipto, que sufren en sus territorios el terrorismo fundamentalista islámico. En junio de 1993, Rafsanjani resultó reelegido presidente.
Entre los meses de marzo y abril de 1996 se celebraron elecciones legislativas, que hicieron las veces de unas primarias de las presidenciales que debían tener lugar en mayo de 1997. En los comicios se asistió a la lucha entre diversas facciones (todas ellas partidarias del régimen islámico) que intentaban hacerse con el mayor número de escaños de la cámara legislativa. Tales facciones —la conservadora Asociación del Clero Militante; la centrista Servidores de la Reconstrucción; y los liberales aperturistas de la Asociación de Religiosos Militantes y de la Alianza de la Línea del Imam— consiguieron consolidarse como los tres grupos más importantes del Majlis.
Al año siguiente, en el mes de mayo, se llevaron a cabo elecciones presidenciales en las que el candidato considerado más reformista y liberal del régimen, Mohamed Jatamí, venció a los otros tres contendientes, de entre los que destacaba el presidente del Parlamento, Alí Akbar Nateq-Nuri, representante del sector conservador del sistema. Jatamí, que obtuvo más de un 60% de los votos emitidos, recibió el apoyo de los grupos sociales más favorables a la apertura política, económica y social: las mujeres, los jóvenes y la clase media urbana.
La presión de los sectores conservadores sobre los reformistas quedó de manifiesto en la persecución a la que fue sometido el alcalde de Teherán, Golamhusein Karbaschi, que en abril de 1998 fue acusado de malversación de fondos públicos, en julio condenado a cinco años de cárcel y 20 de inhabilitación política, y, finalmente, encarcelado en mayo de 1999. El proceso al regidor de la capital iraní dio lugar a numerosas manifestaciones de estudiantes, quienes, de ese modo, mostraban su apoyo a los partidarios de la apertura política, entre los que se encontraba Karbaschi.
Pese a todo, las elecciones municipales celebradas en febrero de 1999, y en la que los candidatos reformistas se impusieron en la mayor parte de los pueblos y ciudades del país, representaron un claro apoyo a la gestión de Jatamí.
En julio de 1999 tuvieron lugar una serie de protestas estudiantiles en Teherán que demandaban un mayor grado de libertad y ocasionaron diversos disturbios. Un día antes de que llegaran a su fin, Jatamí se desvinculó del movimiento. Tres meses más tarde, el economista Manucher Mohammadi, juzgado por el Tribunal Revolucionario de Teherán como 'principal cabecilla' de esa revuelta, fue condenado a 13 años de prisión. La secta chiita Mahdaviat (‘discípulos de Mahdí’) llevó a cabo una serie de atentados poco antes de que, a finales de noviembre, los servicios secretos desmantelaran una conspiración suya que pretendía asesinar a Jatamí y a otros dirigentes políticos, entre los que se encontraba el ex presidente Rafsanjani.
La línea política reformista de Jatamí recibió un gran respaldo popular en la primera vuelta de las elecciones al Majlis celebrada en febrero de 2000, en la cual los reformistas del Frente de Participación obtuvieron el 56,7% de los votos emitidos (mientras que los conservadores apenas lograron el 13,4%). Si en el exterior estos resultados fueron muy bien recibidos, en el interior del país la reacción fue bastante diferente: enojadas por el éxito de los candidatos reformistas, las facciones conservadoras intentaron retrasar la constitución del nuevo Majlis. En un discurso pronunciado ante la cámara en marzo de 2001, Jatamí afirmó permanecer comprometido con el futuro del gobierno democrático, a pesar de que sus intentos para aplicar su programa de reformas se vieran frustrados desde los sectores más conservadores, que controlaban parte de las más importantes instituciones del Estado. En los comicios presidenciales del 8 de junio siguiente, Jatamí recibió el 77% de los sufragios y resultó reelegido para un nuevo mandato. Sin embargo, su investidura se vio retrasada por las diferencias entre reformistas y conservadores. La disputa finalizó cuando dos candidatos de la línea dura fueron elegidos para el Consejo de Guardianes de la Revolución (órgano que garantiza la observancia de los principios islámicos).
Pese a que desde la elección de Jatamí en 1997 las relaciones entre Irán y Estados Unidos habían conocido ciertos momentos de mejoría, la tendencia se invirtió tras los atentados sufridos por Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. En enero de 2002, el presidente estadounidense, George W. Bush, incluyó a Irán en el que denominó “eje del mal” (junto a Irak y Corea del Norte) por considerar que Teherán apoyaba a grupos terroristas y desarrollaba armamento nuclear. Esta declaración fue unánimemente condenada en Irán. Durante la posterior guerra en Irak, iniciada en marzo de 2003, Irán se comprometió a permanecer neutral. En diciembre de ese año, Irán firmó un protocolo adicional al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares de 1968, concediendo a la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) mayor autoridad y capacidad de acceso para inspeccionar las instalaciones nucleares iraníes. Durante el mes anterior, la AIEA había detectado que Irán había enriquecido uranio y aislado plutonio en un presunto programa secreto de fabricación de armas nucleares.
A finales de ese mismo mes de diciembre de 2003, un terremoto afectó al sureste del país, siendo especialmente devastador en la histórica ciudad de Bam. Al menos 30.000 personas murieron, contándose igualmente por decenas de millares los heridos y damnificados. Diversos sectores de la prensa iraní criticaron al gobierno por no disponer de resortes para reaccionar ante un desastre natural de este tipo, así como por su fracaso para regular las edificaciones (lo que podría haber reducido el impacto de las consecuencias del sismo).
Poco después, el 20 de febrero de 2004, tuvieron lugar elecciones legislativas, que estuvieron precedidas por la decisión del Consejo de Guardianes de invalidar numerosas candidaturas reformistas. Tras la polémica generada, las urnas otorgaron la mayoría absoluta en el Majlis a los conservadores. De igual modo, en las presidenciales de 2005, la nómina de elegibles se vio notablemente restringida como consecuencia del veto del Consejo de Guardianes; únicamente siete candidaturas recibieron su aprobación, en tanto que más de mil fueron rechazadas. En la primera vuelta, celebrada el 17 de junio, los aspirantes más votados fueron el ex presidente Hashemi Rafsanjani (recabó el 21% de los sufragios) y Mahmud Ahmadineyad (19,5%), ex alcalde de Teherán y considerado un significado representante del ultraconservadurismo. Ambos concurrieron siete días más tarde a una segunda y definitiva ronda, en la que se impuso Ahmadineyad, al conseguir el 61,7% de los votos. Ahmadineyad tomó posesión del cargo y sucedió a Jatamí el siguiente 3 de agosto. El nuevo presidente anunció pronto su firme intención de velar por el mantenimiento de una sociedad islámica modélica, de luchar contra la pobreza y de proseguir el desarrollo del vigente programa civil de energía atómica para usos pacíficos que, desde hacía dos años, había sido motivo de controversias con la Unión Europea y Estados Unidos (desde donde se presumía que podía estar encubriendo la fabricación de armamento nuclear). En abril de 2007, Ahmadineyad anunció que Irán disponía ya de capacidad para producir combustible nuclear a escala industrial.