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lunes, 2 de agosto de 2010

Armenia

Armenia (república) (nombre oficial, Hayastani Hanrapetut’yun, República de Armenia), república situada en la región de Caucasia, al oeste de Asia; limita con Georgia al norte, Azerbaiyán al este y suroeste, Irán al sur y Turquía al oeste y sur. El enclave azerbaiyano de Najichevan también forma parte de su frontera meridional. Durante varias décadas fue una república de la Unión Soviética (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). Armenia es un país muy montañoso, con una cantidad limitada de tierras de cultivo. La población se concentra en los valles de los ríos, especialmente en el curso del río Razdan, donde se localiza Ereván, la capital y la ciudad más grande.



Armenia ocupa 29.800 km² de la región noreste de la meseta de Armenia, una gran área de tierras altas que se extiende hasta el sur del lago Van en Turquía. Armenia se caracteriza por su gran elevación y por ser extremadamente montañosa. Su altitud media es de 1.800 metros. El monte Aragats es el punto más alto de la república, con una altitud de 4.090 metros. Las cordilleras montañosas de la república son Pambak, Gegam, Vardenis y las ramificaciones Zangezur del sistema montañoso del Pequeño Cáucaso.

Las precipitaciones varían mucho según la localización y la elevación, si bien las más abundantes tienen lugar en las vertientes de las montañas. La región más árida del país se encuentra a lo largo del río Araks, donde la precipitación media anual es inferior a los 300 mm. Armenia está cubierta por una densa red de pequeños ríos y riachuelos que son parte de la cuenca del río Araks-Kura. Debido al terreno montañoso, son frecuentes las cascadas y los rápidos. La república alberga numerosos lagos, de los cuales sobresale el lago Sevan, que contiene más del 90% de toda el agua embalsada en Armenia.

El clima, el suelo y la vegetación varían mucho según las distintas regiones de Armenia, que contiene más del doble de tipos de suelo que la Rusia europea. La vegetación típica de las regiones alpinas, semidesérticas y esteparias domina gran parte de la república, aunque las partes remotas del sureste y noreste albergan bosques de hayas y robles. La fauna de la república incluye jabalíes, chacales, linces y osos de Siria.

La lengua oficial de Armenia es el armenio, una lengua indoeuropea con un alfabeto propio de 38 letras. También se habla habitualmente el ruso. La gran mayoría de la población es cristiana. La Iglesia armenia es la más extendida entre los armenios. También se practican la religión ortodoxa rusa y la rama chiita del islam. La diáspora de armenios asciende a unos 5 millones de personas, entre los que se incluyen 1,5 millones en los países de la antigua Unión Soviética, 1 millón en los Estados Unidos y 400.000 en Francia. En la Argentina la comunidad armenia es grande y desarrolla importantes tareas culturales y editoriales.
Armenia fue uno de los primeros lugares en los que se desarrolló la civilización humana. Considerada por algunos especialistas como una de las primeras regiones donde se logró fundir el hierro y el cobre, también en Armenia algunos granos de cereales, como el centeno, pudieron haberse desarrollado por primera vez. Durante la mayor parte de su historia, Armenia fue regida u ocupada por potencias extranjeras, entre las que cabe destacar los asirios, persas, romanos, mongoles, turcos y rusos. Los estados armenios independientes duraron cortos periodos de tiempo en el pasado; el de mayor duración estuvo bajo el gobierno del rey armenio Tigranes el Grande. Durante su reinado, el territorio controlado por los armenios se extendía desde el mar Caspio al Mediterráneo y comarcas de la actual Siria. Este periodo de independencia finalizó en el 69 a.C. con la invasión de los romanos. Armenia se convirtió en el 301 d.C. en el primer Estado cristiano del mundo.
Armenia ha sido tratada de forma extremadamente violenta por las potencias extranjeras varias veces a lo largo de su historia. La invasión de los turcos Selyúcidas en el siglo XI tuvo como consecuencia la primera emigración a gran escala de los armenios. Otros periodos de emigración se sucedieron, especialmente a finales del siglo XIX, cuando los armenios sufrieron persecución por los gobiernos turco y ruso al discutir por sus demandas políticas. Las fuerzas turcas masacraron a los armenios. El gobierno ruso, aunque no tan represivo como el turco, cerró las escuelas armenias y ordenó la confiscación de las propiedades de la Iglesia armenia. Las peores atrocidades contra los armenios que vivían en el Imperio otomano tuvieron lugar durante la I Guerra Mundial (1914-1918), cuando las deportaciones masivas y las masacres supusieron la eliminación de nueve de cada diez armenios residentes en Anatolia (la actual Turquía asiática). El gobierno otomano acusó a los armenios de alinearse con los rusos y adujo como justificación para llevar a cabo las masacres y deportaciones masivas la situación de rebelión interna existente. Cientos de miles de armenios fueron desalojados de sus hogares en Anatolia y enviados al exilio en las áreas desérticas de la Siria actual. Un gran número de armenios pereció de hambre y enfermedades o fueron asesinados por soldados o civiles durante las marchas forzadas. Aunque el gobierno ruso y las potencias europeas elevaron sus protestas por las atrocidades otomanas, optaron por no intervenir. En el momento de finalizar la I Guerra Mundial, más de 800.000 armenios habían muerto. Las masacres continuaron a comienzos de la década de 1920, por lo que muchos armenios huyeron a otros países, incluidos Rusia y Estados Unidos. De acuerdo con la mayoría de los historiadores, el trato concedido por las autoridades otomanas a los súbditos armenios del imperio constituyó el primer genocidio del siglo XX. No obstante, el actual gobierno turco rechaza que esos acontecimientos tuvieran el carácter de genocidio, pues argumenta que las muertes fueron el resultado de enfrentamientos bélicos, enfermedades y hambrunas.
En 1918, Armenia se declaró Estado independiente después de la corta vida de la Federación Transcaucásica con las arruinadas Georgia y Azerbaiyán. En 1922 Armenia se incorporó a la URSS como parte de la República Socialista Federativa Soviética Transcaucásica. En 1936 Armenia se convirtió en una República Socialista Soviética separada dentro de la URSS.
A finales de la década de 1980 el malestar popular puso de manifiesto el deseo por la independencia de Armenia, a pesar del medio siglo de dominio soviético. Bajo el presidente soviético Mijaíl Gorbachov (1988-1991), los armenios aprovecharon la política de glasnost (en ruso, ‘transparencia’) para criticar públicamente el estado de la situación y reclamar la anexión de Alto Karabaj, un enclave armenio en Azerbaiyán. En 1989 el Soviet Supremo de Armenia declaró dicho enclave parte integrante de Armenia. En septiembre de 1991 los ciudadanos armenios votaron abrumadoramente a favor de su separación de la URSS, y en el mismo mes el Soviet Supremo declaró Armenia Estado soberano e independiente. En octubre de 1991 Levon A. Ter-Petrosian, anterior presidente del Soviet Supremo de Armenia, se convirtió en el primer presidente de la nueva república elegido por sufragio. Armenia se convirtió en 1992 en miembro de las Naciones Unidas.



La tensión política en el país se incrementó mucho en los años posteriores a la independencia. Las dificultades presentadas por las repercusiones del terremoto de 1988, la guerra con Azerbaiyán por la disputada región de Alto Karabaj y el bloqueo económico de Armenia por parte de Azerbaiyán tuvo como consecuencia un incremento de la oposición política al gobierno. El partido gobernante, el Movimiento Nacional Armenio (MNA), que promovió un programa moderado de reforma económica y delimitación territorial, fue recusado por una amplia gama de partidos políticos. El primero fue la Federación Revolucionaria Armenia (Dashnakutisun), que había superado ya el siglo de existencia y fue el partido gobernante durante el breve periodo de independencia de Armenia entre 1918 y 1922. El Dashnakutisun, que había ejercido un fuerte control sobre las fuerzas armenias en Alto Karabaj, rechazó las reformas económicas de mercado y defendió unos vínculos más estrechos con Rusia. Debido a la presión política del Dashnakutisun y otros grupos de oposición, se obligó a Kosrov Arutiunian a dimitir de su cargo de primer ministro, y se designó a Grant Bagratian primer ministro interino en 1993. En ese mismo año de 1993, las fuerzas armenias vencieron al Ejército azerbaiyano en varias confrontaciones, que llevaron al control armenio de Alto Karabaj y de las regiones adyacentes.
Esta victoria, pese a su carácter coyuntural, permitió la recuperación económica del país (que seguía sufriendo el bloqueo energético por parte de su vecino y rival del este), un fiel aliado de Moscú dentro de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). La situación política, sin embargo, distó mucho de ser óptima, ya que la oposición nacionalista más radical boicoteó el proceso de reforma política que condujo a la aprobación de una nueva Constitución (que reforzaba los poderes presidenciales) y a la victoria del partido gobernante, el MNA, en el referéndum y las elecciones legislativas celebradas en julio de 1995, tachadas de ‘irregulares’ por los observadores internacionales. Las elecciones presidenciales de septiembre de 1996 confirmaron en su cargo a Ter-Petrosian, quien continuó las líneas maestras de su política: privatización de empresas como parte del proceso de liberalización económica, firmeza ante la oposición (prohibición del Dashnakutisun), estrechamiento de relaciones con Irán y Rusia, y búsqueda de una solución negociada al interminable conflicto de Alto Karabaj.
En septiembre de 1996 se celebraron elecciones presidenciales en las que Ter-Petrosian fue reelegido con el 52% de los votos; su rival, Vazgen Manukian, antiguo primer ministro, obtuvo el 41%. A lo largo de la semana siguiente se produjeron violentos enfrentamientos callejeros entre los manifestantes de la oposición, que protestaban por el posible fraude electoral, y las fuerzas de seguridad.
En marzo de 1997 Ter-Petrosian nombró al presidente electo del Alto Karabaj, Robert Kocharian, primer ministro de Armenia. Kocharian era un firme partidario de la secesión del enclave respecto de Azerbaiyán, lo que acabó creando tensiones políticas entre ambos, pues Ter-Petrosian estaba dispuesto a aceptar en este asunto una solución de compromiso a iniciativa por la comunidad internacional, que había apoyado la permanencia en Azerbaiyán del Alto Karabaj, aunque garantizando el control de facto sobre el enclave por parte de los armenios, mayoritarios en el mismo.
El pulso concluyó en febrero de 1998, cuando Ter-Petrosian fue obligado a dimitir. La solución pactista del presidente fue considerada auténtico entreguismo por parte de los sectores irredentistas cercanos a Kocharian. Un mes más tarde, este último fue elegido en los comicios presidenciales celebrados para suceder al dimitido Ter-Petrosian. Mientras, el futuro del Alto Karabaj permanecía sin ser resuelto de manera definitiva, si bien las partes enfrentadas respetaban el alto el fuego acordado en mayo de 1994.
El 27 de octubre de 1999, un grupo de hombres armados (encabezados por el independentista del Alto Karabaj, Nairí Unanian) asaltó el Parlamento y asesinó al primer ministro, Vazguén Sarkisian, al presidente del Parlamento, Karén Demirchian, y a sus dos vicepresidentes, así como a un ministro y a dos diputados, elegidos todos ellos en las legislativas que habían tenido lugar cinco meses antes. Hubo ocho muertos y decenas de heridos. Kocharian se dirigió inmediatamente al Parlamento para negociar con los atacantes, que mantenían como rehenes a un grupo de diputados, ministros y funcionarios, y horas más tarde les convenció de liberar a éstos y de entregarse ellos mismos.
Aram Sarkisian fue nombrado primer ministro de un gobierno que resultó reestructurado en febrero de 2000 (el número de ministros se redujo de 24 a 17). Sin embargo, en el mes de mayo, Sarkisian y su gabinete fueron destituidos por el presidente, que encargó la formación de un nuevo ejecutivo al líder del Partido Republicano, Andranik Markarian.
La posición internacional de Armenia se vio fortalecida cuando, en noviembre de 2000, fue aceptada su solicitud para ingresar en el Consejo de Europa, hecho que había estado precedido por la concesión al país de importantes ayudas financieras y crediticias desde el exterior. Tanto el Consejo como los donantes animaron al gobierno armenio a que acelerara reformas en áreas tales como la educación, los servicios sociales, la atención sanitaria, así como para afrontar la privatización de determinados sectores. En marzo, Francia y Turquía formularon nuevas iniciativas para intentar poner fin al conflicto del Alto Karabaj, y las negociaciones continuaron durante aquel año.
Por lo que respecta a la situación interna del país, permaneció la tensión, y siguieron incrementándose los niveles de pobreza y corrupción, y produciéndose esporádicos asesinatos de dirigentes políticos. Las constantes amenazas del Partido Popular de retirarse de la coalición gubernamental contribuyeron a que continuara la inestabilidad política y social.
En las elecciones presidenciales celebradas, en segunda vuelta, el 5 de marzo de 2003, Kocharian resultó reelegido jefe del Estado.